Aunque la extracción dental no es el tratamiento más deseado, en algunos casos es la mejor forma de proteger tu salud bucal a largo plazo. Retirar una pieza dañada o problemática puede prevenir infecciones, aliviar dolor y evitar que el problema afecte a otros dientes.
1. Dientes gravemente dañados
Si una pieza dental está rota o deteriorada por caries de manera irreparable, y los tratamientos como la endodoncia no son viables, la extracción es la única opción para evitar infecciones.
2. Infecciones recurrentes
Cuando un diente presenta infecciones frecuentes y profundas que comprometen el hueso o el tejido circundante, extraerlo puede detener el avance del problema.
3. Problemas de espacio y ortodoncia
En tratamientos de ortodoncia, a veces es necesario extraer dientes para alinear correctamente la mordida o dar espacio a piezas permanentes.
4. Muelas del juicio complicadas
Las cordales pueden crecer en posiciones inadecuadas, causar dolor, empujar otros dientes o incluso provocar quistes. En esos casos, la extracción es la solución más segura.
En Beamann Hobbs priorizamos siempre salvar tus dientes naturales, pero cuando la extracción es inevitable, lo hacemos con técnicas mínimamente invasivas. Después, podemos valorar opciones como los implantes dentales en CDMX para restaurar tu sonrisa de forma funcional y estética.
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